Bukowski

la araña

y luego está aquella vez en
Nueva Orleans
vivía con una mujer gorda,
Marie, en el Barrio Francés
y me puse muy enfermo.
ella estaba en el trabajo
me puse de rodillas
en la cocina
aquella tarde y
recé. yo no era un
hombre religioso
pero la tarde era muy oscura
y recé:
“Querido Dios: si me dejas vivir,
te prometo que no volveré a probar
la bebida”.
me arrodillé y fue como en
una película-
cuando terminé de rezar
las nubes se dispersaron y el sol se filtró
por las cortinas
cayendo sobre mí.
entonces me levanté y fui a cagar.
había una araña grande en el baño de Marie
pero cagué de todas formas.
una hora más tarde empecé a sentirme mucho
mejor. di un paseo por el barrio
sonriendo a la gente.
pasé por el supermercado a comprar una docena
de cervezas para Marie.
empecé a sentirme tan bien que una hora más tarde
estaba en la cocina abriendo
una de las cervezas.
me la bebí y luego otra
y luego fui y
maté a la araña.
cuando Marie volvió de trabajar le di un beso,
después estuvimos hablando en la cocina
mientras ella hacía la cena.
me preguntó qué había hecho ese día
y yo le dije que había matado a la
araña. no se
enfadó. era buena
gente.

Charles Bukowski

Del libro, El amor es un perro del infierno
poemas 1974-1977. Traducción de Ciro Arbós

*

la texana

es de Texas y pesa
47 kilos
y se pone frente al
espejo a peinar océanos
de pelo rojizo
que le cae por toda
la espalda hasta el culo.
el pelo es mágico y lanza
destellos mientras yo tumbado en la cama
miro como se
peina. parece salida
de una película pero está
de hecho aquí. hacemos el amor
al menos una vez al día y
puede hacerme reír
cuando le dé la
gana. las mujeres tejanas son siempre
saludables, y aparte de eso me ha
limpiado la nevera, el fregadero,
el cuarto de baño, y cocina y
me alimenta con comida sana
y friega los platos
también.
-Hank-, me dijo
con una lata de zumo de toronja
en la mano, -éste es el mejor de
todos-.
pone: zumo tejano de
toronja ROSA sin azúcar.

se parece a Catherine Hepburn
cuando estaba
en el instituto, y yo contemplo esos
47 kilos
peinando un metro y pico
de pelo rojizo
delante del espejo
y la siento dentro de mis
muñecas y en las cuencas de mis ojos,
y los dedos y piernas y barriga
míos la sienten y
el otro órgano también,
y los Ángeles se derrumba toda
y llora de gozo,
las paredes de las casas de citas tiemblan-
el océano irrumpe y ella se vuelve
hacia mí y dice -maldito pelo!-
y yo digo
-sí-.

Charles Bukowski
Del libro, el amor es un perro del infierno/Poemas 1974-1977
Traducción de Ciro Arbós

*

la taladrora

“nuestro álbum nupcial”,
dice.
lo hojeo.
duraron diez años.
fueron jóvenes una vez.
ahora duermo yo en su cama.
él la llama:
“quiero que me devuelvas la taladrora.
tenla preparada.
recogeré a los niños a las
diez”.
cuando llega espera afuera en
la puerta.
sus niños salen con
él.
ella vuelve a la cama
y yo estiro una pierna
y la apoyo en la suya.
yo fui joven también.
las relaciones humanas sencillamente no son
duraderas.
recuerdo a las mujeres de
mi vida.
parecen inexistentes.
-¿ya tiene su taladrora?-.

-sí, ya tiene su taladrora-.

me pregunto si alguna vez tendré que volver
por mis pantalones
bermudas y mi disco
de la Academy of St. Martin in the
Fields. supongo que
sí.

Charles Bukowski
Traducción, Ciro Arbós

Del libro, El amor es un perro del infierno. Poemas 1974-1977
Traducción de Ciro Arbós

*