poemas

Qué diera yo por saber
qué hago aquí
sobre este raído sofá masturbándome,
con un amante ausente
que me pega –y que amo.
En la calle es lo mismo.
Me duelen los hombres que me dicen
alguna palabra creyendo que es obscena,
son como pájaros heridos que se estrellan
en una ventana sin cristal.
Soy mujer fuera de época.
Justo cuando deseaba ser locamente amada
por un estibador, o revolcarme con un asesino
sobre un costal de papas, decido guardar mi sexo,
mis pechos, mis cabellos, en un cuarto a medialuna,
y salir con la pura alma a corretear gorriones.

Silvia Tomasa Rivera

*

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Ganancias y pérdidas

Vuelvo a mentir con gracia,
me inclino respetuoso ante el espejo
que refleja mi cuello y mi corbata.
Creo que soy ese señor que sale
todos los días a las nueve.
Los dioses están muertos uno a uno en largas filas
de papel y cartón.
No extraño nada, ni siquiera a ti
te extraño. Siento un hueco, pero es fácil
un tambor: piel a los dos lados.
A veces vuelves en la tarde, cuando leo
cosas que tranquilizan: boletines,
el dólar y la libra, los debates
de Naciones Unidas. Me parece
que tu mano me peina. ¡No te extraño!
Sólo cosas menudas de repente me faltan
y quisiera buscarlas: el contento,
y la sonrisa, ese animalito furtivo
que ya no vive entre mis labios.

Julio Cortázar

*

Epitafio

De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

Nicanor Parra

*