Hugo Chaparro Valderrama

En el ámbito del sueño

Subo al taxi que conduce una mujer. Conversamos sobre su trabajo, la ciudad y el verano que se pasea por las calles. Me dice que no entiende: cuando habla de su trabajo, yo hablo de la ciudad y cuando habla del clima, le digo qué frío hace. “Está distraído”, asegura. “O enamorado”. Le digo entonces que eres una criatura fantástica. “¿Cómo los duendes?”, murmura y dibuja una sonrisa. “Tal vez”. Después de un largo silencio le hablo de tus poemas. “¿Sabe alguno de memoria?”. “Sí”. Recuerdo entonces tu voz semejante a la del viento suspendido entre las hojas. Antes de bajar del taxi, la mujer me dice: “¿La quiere mucho?”. “Tanto que ya parezco un fantasma”. Mientras camino comprendo que acaso sería feliz si yo pudiera ser porque estaría contigo en cada viaje que hicieras alrededor de este mundo y no tendría que decirte hasta luego ni adiós, hallando en tu corazón un lugar para dormir y conjurar el insomnio. Entonces, ¿cómo es posible que siempre, cuando pronuncio tu nombre, la voz se quiebre despacio? ¿Acaso no eres más que una invención que regresa todas las noches al sueño y luego se desvanece?

Hugo Chaparro Valderrama