Sergi Puertas

Never trust a hippie

Como andamos tan confusos
vamos a decidir 10 cosas:
Redactaremos un estatuto que establezca claramente
quién manda
quién se somete
quién friega los platos
y cuál es la posición correcta del piloto del calentador.

Nos decidiremos de una vez a averiguar
el paradero de nuestros padres:
Daremos la espalda a esas parejas horribles
que en maldita hora nos adoptaron
y huiremos al bosque:

Allí husmearemos en las madrigueras
y en los troncos huecos
hasta hallar en nuestros interiores
a otros embusteros
más mansos
más dispuestos a hacer dinero
que no titubeen que no nos avergüencen
que sean chusma como el resto

Regresaremos a la metrópoli
Más maduros más capaces:
Seremos uno y todo con la piara*.
Con nuestras carteras repletas
amamantaremos a otra camada
que pronto nos mostrará el dedo medio
y renegando de nosotros
huirá a los bosques
en busca de su verdadero yo
que los devolverá sonrientes a la máquina.

Sergi Puertas

Sobre todo

Es en tardes bobas o en mañanas descabelladas
cuando profano el acuerdo tácito
de percibir al día y a las gentes
y a las cosas inservibles de plástico rojo
como de pequeño me enseñaron a percibirlas
un padre simple una mama conforme
y un rebaño de maestros obtusos y ciegos.

El sueño de cordura y sensatez se diluye de pronto
en una vorágine de sinrazón de la que
nadie sale bien librado: El autobús es tan irracional
como el ticket de la compra o mi colección de camisetas negras;
Tan extravagante el señor que me vende tabaco
como mi amiga del alma.

La normalidad se me derrite como un helado de piña
del que todos maman y que yo ya no atino ni a olisquear:
Soy el único que puede ver a los marcianos y estoy solo:
Si hablara me encerrarían y tirarían la llave al río.

Quedo entonces de pie pasmado
chupando de un cigarrillo ilógico
entretanto en mis tripas se revuelven
las preguntas que hasta entonces logré amansar
dándoles tontería y cerveza y algún polvo ocasional:
como cuándo dónde porqué y sobre todo para qué.

Sobre todo para qué todo.

Sergi Puertas

Escritor

Estoy escribiendo.
No, haciendo el amor
en una playa paradisíaca no:
Solamente escribiendo.

Mi mano derecha
no sujeta el volante de un Ferrari
ni mi zurda se apoya sobre un muslo terso.
No, ambas las tengo sobre el teclado:
Ya digo, escribiendo.

Hay quienes dicen que se me da bien.
Tal vez mis dotes para escribir
envidian algunos incluso.

Seguramente son esos mismos
quienes hacen todas las demás cosas.
Mas qué remedio,
no se me dio la oportunidad de elegir.

Yo
sólo
escribo

Sergi Puertas