Nublos

Ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas, decir jamás.
Las aves pueden volver al nido,
pero las almas que se han querido,
cuando se alejan no vuelven más.
¿No te lo dice la luz que expira?
¡Sombra es la ausencia, desolación!
Si tantos sueños fueron mentira,
¿Por qué se queja cuando suspira
tan hondamente mi corazón?
¡Nuestro destino fue despiadado!
La ausencia quiere decir nublado.
¡No hay peor infierno que haberse amado
para ya nunca volverse a ver!
¡Qué lejos se hallan tu alma y la mía!
La ausencia quiere decir capuz;
la ausencia es noche, noche sombría.
¿En qué ofendimos al cielo un día
que así nos niega su tibia luz?
Nuestras dos almas, paloma y nido,
calor y arrullo, no vuelven más
a la ventana del bien perdido.
¡La ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas… Decir jamás!

Fernando Celada

CIERTA GENTE

CIERTA GENTE HUYENDO DE CIERTA GENTE.
En cierto país bajo el sol
y bajo ciertas nubes.

Dejan tras de sí su cierto todo,
campos sembrados, ciertas gallinas, perros,
espejos en los que justamente se contempla el fuego.

Llevan en la espalda cántaros y hatillos,
cuando más vacíos, cada día más pesados.

Tiene lugar calladamente el detenerse de alguien,
y en el tumulto, el arrancarle el pan alguien a alguien
o el sacudir al niño muerto de alguien.

Continuamente ante ellos un cierto no hacia allá,
un no es éste el puente que nos falta
sobre un río extrañamente rosa.
Alrededor ciertos disparos, más lejos o más cerca,
y en lo alto un avión que, un poco, se balancea.

No estaría mal una cierta invisibilidad,
una cierta parda pedregosidad,
y aún mejor un cierto no-haber-sido
por un tiempo corto o hasta largo.
Algo ocurrirá todavía, pero dónde y qué.
Alguien les saldrá al paso, pero cuándo, quién,
de cuántas formas y con qué intenciones.
Si es que puede elegir,
quizás no quiera ser un enemigo
y los deje con una cierta vida.

Wislawa Szymborska

De “Otros poemas”
Traducción, Gerardo Beltrán

Conflictos referidos a la cotidianidad

Antes de que veamos que el hermoso camino es sólo una farsa inútil,
un pozo de aguas misteriosas de donde hemos sacado
aquello que no existe;
antes de que la cercanía del tedio o la ruina de la sonrisa ocurran;
antes de que la frivolidad regrese a acostarse en mi cama;
antes de que el deseo se corrompa o las palabras o las risas,
déjame pedirte que el engaño, el dulce engaño de ser tú y yo dure
el vasto tiempo de este instante.

María Mercedes Carranza