Marwan

UNA CHICA EN ÁMBAR

Hubiera preferido una chica en verde.
Incluso una chica en rojo,
una chica como un portazo en la cara.
Eso me hubiera ayudado a superarlo.
Pero tú eras una chica en ámbar,
me decías quizás,
me dabas esperanza
antes de empotrarme un adiós en las costillas,
me obligabas a mirar hacia los lados
antes de pasar hasta tu vida
y siempre pasaba eso,
que pasaban tantas cosas que nunca pasaba nada.

El ámbar es el peor color que existe.
Quizás es la peor palabra que conozco,
la más perra de todas,
la que ni come ni deja comer.

Marwan

*

CONSIDERACIONES SOBRE ALGO QUE SUCEDE A LOS HOMBRES

                              El cuerpo femenino es un misterio,
                             un prodigio, un regalo, una dura adicción,
                            y la mujer se encarga de que sea,
                           con su empeño frecuente en racionarlo,
                          un problema también de trascendencia.
                         VICENTE GALLEGO

A veces se te desordena el alma
porque cruza una diosa por la calle
y te ves siendo capaz de poner
todos los años que te quedan a su nombre.

Pero suele suceder que nunca lo haces,
nunca dices nada
y la joven pasa de largo
dejando un olor a gasolina,
como quien suelta una especie de pregunta por el aire.

Entonces te observas a ti mismo,
con la vida despeinada y sin botones
y no te da tiempo a colocar todo el desajuste
que se ha formado en tu pecho
porque cuando te dispones a ello,
tarde o temprano,
vuelve a cruzar otra muchacha con su milagro
para demolerte de nuevo el bienestar.

Las mujeres no creo que seáis conscientes de ello
-de la angustia que provoca el deseo del cuerpo femenino-
pero esto es lo que a menudo nos sucede a los hombres,
que se nos deshace la estructura viéndoos pasar
sabiendo que nunca sabremos
cuánto pesa vuestra alegría
ni las frases de amor, aún sin destinatario,
que lleváis escritas dentro.

Marwan

Me he vuelto a acordar de ti

Hoy me he despertado a las nueve he desayunado café, zumo, tostadas y me he vuelto a acordar de ti.

Luego bajé al perro a la calle, limpié su mierda y me sonreí pensando que le cuido mucho más que a mí. Pasé por la esquina donde solía dejarte por las mañanas, tú al metro, yo a la academia y me he vuelto a acordar de ti.

He mirado mi reflejo en los escaparates, joder, qué ojeras más feas, pensé en que si aún había alguna posibilidad con esta cara dejaría de haberla y he vuelto a pensar ti.

Como se me caía la casa encima volví a bajar al perro un rato después, caminé con él hacia el parque y me encontré allí con una chica que también paseaba a su perro. Y no me acorde de ti  sino que intente pedirle su número para intentar follármela. Cuando me dijo que de teléfono nada me he vuelto a acordar de ti, del modo en que me decías que me faltaba sutileza, del modo en que trato de borrarte y me volví aún más solo entonces.

Hoy me he acordado unas cincuenta veces de ti, en la ducha, en los libros, en la llave del gas, en el cortaúñas, en las vueltas de la lavadora, en las canciones de la radio, en el portal al irme y al volver y en algunas ocasiones más que no recuerdo.

Como ves no vas a librarte de mí tan fácilmente. Me insistes en que te olvide y lo llevas claro. Si de verdad quieres que deje de esperarte solo tienes que hacer una cosa: decirme que volvamos a intentarlo. Solo así tendré un miedo más grande aún al miedo que me da que te hayas ido: miedo a que te quedes.

Marwan