Autor: unantologiapoetica

...

Silencio

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Octavio Paz

Anuncios

REUNIÓN

el amor del hueso
por la tierra que lo descompuso, eso
es lo que permanece.
y recuerdo estar sentado en la hierba
con el muchacho negro,
estuvimos dibujando bocetos de las partes altas de las casas y él dijo,
te estas dejando algunas sin dibujar,
estás haciendo trampas
y crucé la calle
en dirección al bar
y
entonces entró él
-tienes que volver a clase
a las 2, me dijo,
y después se marchó

la clase es lo de menos, pensé,
da igual lo que nos digan.
y si soy una mosca* nunca sabré
lo que es un león

estuve sentado allí hasta las 4:30
y cuando salí,
allí estaba él
a Mr. Hutchins le gustó
mi dibujo, me lo dijo

de eso hace más de 20 años

creo
que lo vi la otra noche

era poli en la cárcel de la ciudad
y me dio un empujón
al entrar en la celda

me cuentan
que ya no pinta
más.

Charles Bukowski

Del libro, Madrigales de la pensión
edición de J.M. Moreno Carrascal

*Mosca: en este caso se hace referencia a una persona que siempre está bebiendo en el bar.

El amor

Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

Luis García Montero

*