poema

Conversación con mi hija

Muchas cosas pasarán sobre tu cuerpo
lluvia, deseos, labios, tiempo
gastarán tu piel y por dentro tu alma.
A menudo tendrás que saludar
a la fe, a la esperanza, a la caridad.
Son cuestiones inevitables,
usa la cortesía y santas pascuas.
Te acosarán a respuestas blanco sobre negro
y viva la civilización, te gritarán
y cuando entiendas por fin que el mundo
es redondo habrás perdido para siempre.

Sobre tus hombros la llevarás,
a la civilización te digo,
vestida de gringa, o de sueca o de japonesa:
esta dama lee a Platón,
se bendice las axilas con desodorantes,
toma Coca-Cola y no permite
que la saluden con el sombrero puesto.
Usa siempre la cortesía y
no se te olvide, hija
lavarte los dientes todas las mañanas
y apagar la luz antes de dormir.

María Mercedes Carranza

Del libro: Tengo miedo

*

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Bogota, 1982

Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos* con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato*
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas* láminas de alabastro*,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor;
estas calles son el laberinto donde he de andar y desandar
todos los pasos que al final serán mi vida.
Grises las paredes, los árboles
y de los habitantes el aire de la frente a los pies.
A lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno,
un verde Patinir* de laguna o río,
y tras los cerros tal vez puede verse el sol.
La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida;
nos unen el cansancio y el tedio de la convivencia
pero también la costumbre irreemplazable y el viento.

María Mercedes Carranza

Del libro: Espejos y retratos

*Decimónicos: que está anticuado o pasado de moda.
*Inquilinato: casa grande o edificio donde viven en pequeñas habitaciones, en forma hacinada, gente de extracción humilde.
*Sementinas: cosa que es el origen de otra.
*Alabastro: piedra blanca y translúcida, parecida al mármol, que se trabaja fácilmente y se usa en escultura y decoración.
*Patinir: se refiere a una pintura de Joachim Patinir.

*

mi admiradora

di un recital el sábado pasado en los
bosques de secoyas a las afueras de Santa Cruz
y llevaba leídas 3/4 partes
cuando oí un largo alarido
y una joven muy
atractiva vino corriendo hacia mí
vestido largo & divinos ojos de fuego
y subió de un salto al estrado
y gritó: “¡TE DESEO!
¡TE DESEO! ¡TÓMAME! ¡TÓMAME!”
yo le dije, “mira, largo
de mi vista”.
pero ella seguía tirándome de la
ropa y echándose encima
de mí.
“¿dónde estabas”, le
pregunté, “cuando vivía
con una chocolatina al día y
enviaba relatos al
Atlantic Monthly?”
me agarró las pelotas y casi
me las arranca a pellizcos. sus besos
sabían a mierda enlatada.
dos mujeres saltaron al estrado
y
se la llevaron bosque
adentro.
aún podía oír los gritos
cuando empecé el siguiente poema.

tal vez, pensé, tendría que
haberla poseído en el estrado delante
de todas aquellas miradas.

pero uno nunca puede estar seguro
de si es la buena poesía o
una mala droga.

Charles Bukowski

Del libro, El amor es un perro del infierno
Poemas 1974-1977
Traducción de Ciro Arbós

*