visto

VISTO DESDE ARRIBA

EN EL SENDERO YACE UN ESCARABAJO MUERTO.
Dobló cuidadosamente tres pares de patitas sobre el abdomen.
En lugar del desorden de la muerte: elegancia y orden.
El horror de esta imagen es moderado,
su alcance estrictamente local: de la grama a la menta.
La tristeza no se contagia.
El cielo es azul.

Para tranquilidad nuestra, los animales tienen aparentemente una muerte
más superficial, no fallecen, simplemente mueren,
perdiendo –así queremos creerlo— menos conciencia y menos mundo,
abandonando –así nos parece— un escenario menos trágico.
Sus pequeñas y humildes almas no nos espantan por la noche,
guardan las distancias,
saben qué son las mores.

Y así este escarabajo muerto en el camino,
en un estado para no echarse a llorar, reluce al sol.
Basta tanto pensar en él como verlo:
parece que no le haya pasado nada importante.
Lo importante está relacionado supuestamente con nosotros.
Por la vida, sólo la nuestra, sólo nuestra muerte,
una muerte que goza de una preferencia arrebatada.

Wislawa Szymborska

Del libro, “El gran número (1976)
Traducción, Abel A. Murcia

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Sitio de amor

Sitio de amor, lugar en que he vivido
de lejos, tú, ignorada,
amada que he callado, mirada que no he visto,
mentira que me dije y no he creído:
en esta hora en que los dos, sin ambos,
a llanto y odio y muerte nos quisimos,
estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!,
queriéndote, llorándome, perdido.

(Esta es la última vez que yo te quiero.
En serio te lo digo.)

Cosas que no conozco, que no he aprendido,
contigo, ahora, aquí, las he aprendido.

En ti creció mi corazón.
En ti mi angustia se hizo.
Amada, lugar en que descanso,
silencio en que me aflijo.

(Cuando miro tus ojos
pienso en un hijo.)

Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausente
que todo te lo digo.

Tu corazón a flor de piel, tus manos,
tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
y ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:

Todo eso que tú haces y no haces a veces
es como para estarse peleando contigo.

Jaime Sabines

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