vida

En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías* va a seguir el invierno:
¡Mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

*Lozanía. Frondosidad en las plantas. Frescura en personas o animales.

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Poemas de amor, 13

Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original –contigo mismo–.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.

Darío Jaramillo Agudelo

Del libro, Poemas de amor (1986)

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chicas volviendo a casa

las chicas están volviendo a casa en sus coches
y yo me siento a la ventana y
observo.

hay una chica con vestido rojo
en un coche blanco
hay una chica con vestido azul
en un coche azul
hay una chica con vestido rosa
en un coche rojo.

cuando la chica del vestido rojo
sale del coche blanco
le miro las piernas

cuando la chica del vestido azul
sale del coche azul
le miro las piernas
cuando la chica del vestido rosa
sale del coche rojo
le miro las piernas.

la chica del vestido rojo
que ha salido del coche blanco
tenía las mejores piernas

la chica del vestido rosa
que ha salido del coche rojo
tenía piernas normalitas

pero no dejo de acordarme de la chica del vestido azul
que ha salido del coche azul

le he visto las bragas

no sabes lo emocionante que puede llegar a ser la vida
por aquí
a las 5:35 p.m.

Charles Bukowski

Del libro, El amor es un perro del infierno
Poemas 1974-1977
Traducción de Ciro Arbós

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