sol

VISTO DESDE ARRIBA

EN EL SENDERO YACE UN ESCARABAJO MUERTO.
Dobló cuidadosamente tres pares de patitas sobre el abdomen.
En lugar del desorden de la muerte: elegancia y orden.
El horror de esta imagen es moderado,
su alcance estrictamente local: de la grama a la menta.
La tristeza no se contagia.
El cielo es azul.

Para tranquilidad nuestra, los animales tienen aparentemente una muerte
más superficial, no fallecen, simplemente mueren,
perdiendo –así queremos creerlo— menos conciencia y menos mundo,
abandonando –así nos parece— un escenario menos trágico.
Sus pequeñas y humildes almas no nos espantan por la noche,
guardan las distancias,
saben qué son las mores.

Y así este escarabajo muerto en el camino,
en un estado para no echarse a llorar, reluce al sol.
Basta tanto pensar en él como verlo:
parece que no le haya pasado nada importante.
Lo importante está relacionado supuestamente con nosotros.
Por la vida, sólo la nuestra, sólo nuestra muerte,
una muerte que goza de una preferencia arrebatada.

Wislawa Szymborska

Del libro, “El gran número (1976)
Traducción, Abel A. Murcia

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Esqueleto de dinosaurio

AMADOS HERMANOS,
he aquí un ejemplo de malas proporciones:
un esqueleto de dinosaurio se yergue ante nosotros.

Queridos amigos,
a la izquierda, la cola hasta un nunca acabar,
a la derecha, el cuello hasta el otro.

Distinguidos Camaradas,
en el centro, cuatro patas que se atascaron en el fango
bajo la colina del tronco.

Amables Ciudadanos,
la naturaleza no se equivoca, pero le gustan las bromas:
fíjense ustedes en esa pequeña y ridícula cabeza.

Señoras y Señores,
una cabeza así no pudo prever nada
y por eso es la cabeza de un monstruo extinguido.

Venerable Congregación,
muy poco cerebro y demasiada hambre,
más estupido sueño que razonable temor.

Honorables Visitantes,
en ese aspecto nuestra condición fisica es mucho mejor,
la vida es hermosa y la tierra es nuestra.

Ilustres Delegados,
un cielo estrellado sobre la caña pensante,
y la ley moral en ella.

Distinguida Comisión,
sucedío una vez
y tal vez sólo bajo este único Sol.

Alto Consejo,
qué diestras manos,
qué elocuentes labios,
cuánta cabeza sobre los hombros.

Suprema Instancia,
cuánta responsabilidad en el lugar de la cola.

Wislawa Szymborska

Del libro, Si acaso (1972)
Traducción de Gerardo Beltrán

El sol es el hazmereír

A medida que continúa el juego
deberías procurar decir cada vez más claro
lo que de veras
crees
incluso si lo que de veras
crees
resulta
equivocado.

puede ser una tarea
arriesgada
y difícil.

pero
si no puedes reírte
de la inmensa desventaja
que todos soportamos en nuestro
intento de entender
y saber

sin duda
tendrás un sueño
inquieto
en el
ataúd.

Charles Bukowski

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