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CONSIDERACIONES SOBRE ALGO QUE SUCEDE A LOS HOMBRES

                              El cuerpo femenino es un misterio,
                             un prodigio, un regalo, una dura adicción,
                            y la mujer se encarga de que sea,
                           con su empeño frecuente en racionarlo,
                          un problema también de trascendencia.
                         VICENTE GALLEGO

A veces se te desordena el alma
porque cruza una diosa por la calle
y te ves siendo capaz de poner
todos los años que te quedan a su nombre.

Pero suele suceder que nunca lo haces,
nunca dices nada
y la joven pasa de largo
dejando un olor a gasolina,
como quien suelta una especie de pregunta por el aire.

Entonces te observas a ti mismo,
con la vida despeinada y sin botones
y no te da tiempo a colocar todo el desajuste
que se ha formado en tu pecho
porque cuando te dispones a ello,
tarde o temprano,
vuelve a cruzar otra muchacha con su milagro
para demolerte de nuevo el bienestar.

Las mujeres no creo que seáis conscientes de ello
-de la angustia que provoca el deseo del cuerpo femenino-
pero esto es lo que a menudo nos sucede a los hombres,
que se nos deshace la estructura viéndoos pasar
sabiendo que nunca sabremos
cuánto pesa vuestra alegría
ni las frases de amor, aún sin destinatario,
que lleváis escritas dentro.

Marwan

*

Son cosas que pasan

He bajado hasta el averno y salí fortalecido
he sido interrogado durante horas en Tel Aviv
le he robado la cartera a la tristeza
he pasado tardes muertas con mis culpas
me he pegado con mucha gente
he tomado drogas
pasando noches enteras fuera de mi cuerpo
he bebido los licores de la más absoluta felicidad
y también me han aplastado los miedos de la infancia
he querido he odiado
fui capaz de saltar las tapias del rencor
he pedido perdón
he hecho cosas irreparables
he mentido por un beso
y he dicho la verdad aun sabiendo que así lo perdería todo
me han disparado en un barrio prohibido de Valparaíso
he tanteado con mi mano el túnel de tus piernas
encontrando el tiempo perdido
he sido Sísifo Ícaro y Ulises
escuché cantar a las sirenas y alguna vez ayudé a Pandora a abrir su caja
he follado en un hotel de Buenos Aires
en trenes y aeropuertos
he flotado desnudo en el Mar Negro
fui capaz de atrasar los calendarios
he corrido delante de la poli
tuve novias anoréxicas
me acosté con maniquíes
le tiré un penalti a Abel
he visto a mi padre dando todo
he llorado en Nicaragua Palestina en mi casa
he subido a trenes sin destino
he visto un Boca-River en La Bombonera
he hecho muchísimas cosas por muchas personas
he ocultado mis defectos
he sufrido gatillazos
he visto a la pobreza caminar en Puerto Plata
hice un mundo a tu medida
me conozco de memoria los caminos que llevan a la compasión
he sido infiel
me han engañado
he sido fiel y he dado hasta vaciarme
he firmado novecientas despedidas
he probado la anestesia epidural
he sido cobarde y valiente como quien viaja de Groenlandia hasta la Antártida
he pensado que no valía para hacer canciones
he pisado tres continentes diferentes en un día
he abrazado a Bardem
he escuchado a los árboles
me he hecho el dormido
me han abierto la cabeza
me he roto algunos huesos y he probado la gloria tras darlo todo por perdido
he sido un calzonazos
me he gastado mucho dinero
en cosas que nunca he utilizado
me han roto el corazón de setenta maneras diferentes y también he hecho mucho daño
me he perdido en Manhattan
he viajado en business y a dedo
he visto el amor con estos ojos
he marcado un gol en Rusia
he hecho caso a mi cabeza y a mi corazón
he probado mil salivas diferentes
pero nunca
__he conseguido
___que me quisieras

Marwan

Del libro, La triste historia de tu cuerpo sobre el mío

**

Sobre todo

Es en tardes bobas o en mañanas descabelladas
cuando profano el acuerdo tácito
de percibir al día y a las gentes
y a las cosas inservibles de plástico rojo
como de pequeño me enseñaron a percibirlas
un padre simple una mamá conforme
y un rebaño de maestros obtusos y ciegos.

El sueño de cordura y sensatez se diluye de pronto
en una vorágine de sinrazón de la que
nadie sale bien librado: El autobús es tan irracional
como el ticket de la compra o mi colección de camisetas negras;
Tan extravagante el señor que me vende tabaco
como mi amiga del alma.

La normalidad se me derrite como un helado de piña
del que todos maman y que yo ya no atino ni a olisquear:
Soy el único que puede ver a los marcianos y estoy solo:
Si hablara me encerrarían y tirarían la llave al río.

Quedo entonces de pie pasmado
chupando de un cigarrillo ilógico
entretanto en mis tripas se revuelven
las preguntas que hasta entonces logré amansar
dándoles tontería y cerveza y algún polvo ocasional:
como cuándo dónde porqué y sobre todo para qué.

Sobre todo para qué todo.

Sergi Puertas

*