perro

perro

un sólo perro
caminando las calientes veredas
del verano
aparenta poseer los atributos
de diez mil dioses

por qué?

Charles Bukowski

Del libro Una de las más ardientes y otros poemas
Traducción de Esteban Moore

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NOTICIAS DE HOSPITAL

Echamos a suertes quién debía ir a verlo.
Me tocó a mí. Me levanté de la mesa.
Se acercaban ya las horas de visita al hospital.

No respondió nada a mi saludo.
Quería cogerle de la mano, la aparto
como un perro hambriento que no suelta su hueso.

Parecía como si le diera vergüenza morir.
No sé de qué se habla con alguien como él.
Nuestras miradas se evitaban como en un fotomontaje.

No dijo ni quedate, ni vete.
No preguntó por nadie de los de nuestra mesa.
Ni por ti, Juancho, ni por ti, Moncho, ni por ti, Pancho.

Empezó a dolerme la cabeza. ¿Quién se le muere a quién?
Exalté la medicina y las tres lilas del vaso.
Hablé del sol y fuí apagándome.

Qué bien que haya peldaños para salir corriendo.
Qué bien que haya una puerta para poder abrirla.
Qué bien que me esperen en esa mesa.

El olor a hospital me provoca náuseas.

Wislawa Szymborska

Del libro, QUÉ ALEGRÍA MÁS GRANDE (1967)
Traducción, David Carrión Sánchez

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ANUNCIOS POR PALABRAS

CUALQUIERA, que conozca el paradero
de la compasión (fantasía del alma)
-¡que avise!, ¡que avise!
Que lo cante a voz en grito
y baile como si perdiera la razón
jubiloso bajo el frágil sauce
eternamente a punto de romper en llanto.

ENSEÑO a callar
en todos los idiomas
según el método de contemplar
el cielo estrellado,
las quijadas del sinantropus,
el plancton,
el copo de nieve.

DEVUELVO el amor.
¡Atención! ¡Ganga!
En la hierba de antaño,
cuando, bañados de sol hasta el cuello
yacéis, mientras baila el viento
(maestro del baile de vuestros cabellos).
Ofertas a “Sueño”.

SE BUSCA persona
para llorar
por los ancianos que en los asilos
mueren. Sírvanse
presentarse sin referencias
ni solicitudes por escrito.
Los papeles serán destruidos
sin acuse de recibo.

POR LAS PROMESAS de mi esposo
-que os engañaba con los colores
del populoso mundo, con su jaleo,
con una copla desde la ventana, con un perro
detrás de la pared-
de que nunca estaríais solos
en penumbra, en silencio y sin aliento
-responder no puedo.
La noche, viuda del Día.

Wislawa Szymborska

Del libro: LLAMADA AL YETI (1957)
Traducción de Elzbieta Bortkiewicz

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