mente

Nadie sino tú

Nadie puede salvarte sino
tú mismo.
Te verás una y otra vez
en situaciones
casi imposibles.
Tratarán una y otra vez
mediante subterfugios, engaños o
por la fuerza
que renuncies, que te des por vencido y/o mueras quietamente
por dentro.
Nadie puede salvarte sino
tú mismo
y será muy fácil desfallecer,
pero muy fácil,
pero no lo hagas, no, no.
Solamente míralos.
Escúchalos.
¿Quieres ser así?
¿Un ser sin rostro, sin mente,
sin corazón?
¿Quieres experimentar la muerte antes de la muerte?
Nadie puede salvarte sino
tú mismo
y mereces salvarte.
No es una guerra fácil de ganar
pero si algo merece la pena ganar
es esto.
Piénsalo.
Piensa en salvarte.
Tu parte espiritual.
La parte de tus entrañas.
Tu parte mágica y ebria.
Sálvala.
No te unas a los muertos de espíritu.
Mantente
con humor y gracia
y finalmente,
si es necesario,
apuesta tu vida en plena refriega,
al carajo las probabilidades, al carajo
el precio.
Nadie puede salvarte sino
tú mismo.
¡Hazlo! ¡Hazlo!
Entonces sabrás exactamente de qué hablo.

Charles Bukowski

*

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Confesión salvaje

Y si hoy,
Así de repente
Y sin tanto pensarlo,
Descubriera que no soy tan buena
Ni tan noble,
Ni tan justa?

¡Que tengo nublada la mente!
Que persigo placeres,
Que dejé de creer en todo,
Que me como la vida
Con la voracidad de un animal enfermo…

Y si hoy te dijera,
Que he marchitado tus sueños,
Demolido tu tiempo,
Abandonado lo nuestro…

¿Me odiarías quizás?
Sacarías tus uñas, entonces.
Y así de repente, y sin tanto pensarlo,
Estaríamos odiándonos en la misma orilla.

Luego caería la noche,
Y pacientes,
Esperaríamos una a una,
El secar de nuestras lágrimas.

Mirando de frente,
Quemaríamos todo lo que pudo ser,
Y Nos iríamos al fin juntos!
Livianos,
Huraños,
Veloces,

A devorar el mundo.

Manuela González

*