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PROSIGUE EL MISMO ASUNTO, Y DETERMINA QUE PREVALEZCA LA RAZÓN CONTRA EL GUSTO

*Soneto

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.
__Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.
__Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz

*Soneto. Un soneto es una composición poética compuesta por 14 versos de arte mayor,
endecasílabos en su forma clásica.​ Los versos se organizan en cuatro estrofas:
dos cuartetos (estrofas de cuatro versos) y dos tercetos (estrofas de tres versos).
Aunque la distribución del contenido del soneto no es estricta,
puede decirse que el primer cuarteto presenta el tema del soneto,
y que el segundo lo amplifica o lo desarrolla. El primer terceto reflexiona sobre la idea central,
o expresa algún sentimiento vinculado con el tema de los cuartetos.
El terceto final, el más emotivo, remata con una reflexión grave o con un sentimiento profundo,
en ambos casos, desatados por los versos anteriores. De esta manera, el soneto clásico
presenta una introducción, un desarrollo y una conclusión en el último terceto,
que de algún modo da sentido al resto del poema.

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Me tienes en tus manos

Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mí mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres
que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón
y yo soy como tu hijo.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.

Jaime Sabines

*

Me defiendo

Antes de devorarle su entraña pensativa.
Antes de ofenderlo de gesto y palabra.
Antes de derribarlo.
Valorad al loco.
Su indiscutible propensión a la poesía.
Su árbol que le crece por la boca
con raíces enredadas en el cielo.

Él nos representa ante el mundo
con su sensibilidad dolorosa como un parto.

Raúl Gómez Jattin

*