jovenes

allí dentro

Si algún lugar se merece un homenaje son los asientos de atrás de un coche. Allí, en ese pequeño rectángulo de gomaespuma forrada, encontraron refugio una infinidad de amantes antes de que fuera posible disponer de un colchón. Allí dentro se encontraron jóvenes inexpertos repitiendo una y otra vez esas noches que no se pueden repetir. Allí se dijeron las palabras más bellas y se desbordaron las caricias de las manos. Allí dentro el amor fue fabricando el vaho de las ventanas y unos dedos torpes aprendieron a desabrochar un sostén en la oscuridad. Allí dentro se alejaban de las luces de la ciudad, fuera de las líneas trazadas por los edificios hacia esos lugares que no aparecen en los mapas de los callejeros, buscando un trozo de cielo. Allí dentro también encontramos refugio tú y yo y allí dentro comprendí que el paraíso consistía en un Ford Escort y unos hombros de mujer.

Marwan

*

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la taladrora

“nuestro álbum nupcial”,
dice.
lo hojeo.
duraron diez años.
fueron jóvenes una vez.
ahora duermo yo en su cama.
él la llama:
“quiero que me devuelvas la taladrora.
tenla preparada.
recogeré a los niños a las
diez”.
cuando llega espera afuera en
la puerta.
sus niños salen con
él.
ella vuelve a la cama
y yo estiro una pierna
y la apoyo en la suya.
yo fui joven también.
las relaciones humanas sencillamente no son
duraderas.
recuerdo a las mujeres de
mi vida.
parecen inexistentes.
-¿ya tiene su taladrora?-.

-sí, ya tiene su taladrora-.

me pregunto si alguna vez tendré que volver
por mis pantalones
bermudas y mi disco
de la Academy of St. Martin in the
Fields. supongo que
sí.

Charles Bukowski
Traducción, Ciro Arbós

Del libro, El amor es un perro del infierno. Poemas 1974-1977
Traducción de Ciro Arbós

*

Pequeño deseo de quejarme

bien
es interesante lo que sucede
y lo que no sucede
y debiera suceder,
y el mundo es todo un panorama
que gira entre arañas y telarañas
que nos cogen medio dormidos
y nos fastidian
antes de que seamos lo suficientemente viejos
para saber que ya estamos acabados

Si no es una puta es una esposa,
y si no es una esposa
es un problema por los impuestos
o el pan o el alcohol
o alguien que se la cuela
mientras tú estás en la tienda de abajo
sudando hasta perder los cojones para mantenerla entre sedas

o te pierdes por los caballos o por la yerba
o por los crucigramas
o por las vitaminas o por Beethoven

pero deberías ver
lo que pasa en un yate de 75 pies:
te haría perder
la libertad y las pequeñas revistas de poca tirada
y Tolstoi
para ver lo que jóvenes y hermosas muchachas pueden hacer
a cualquier otro

y a ése ni siquiera le importa,
y te dirá
preparándose un trago corto,
que esa perra jode más que una coneja,
y a no ser que tengas dinero
para cuando ya te has enterado
o bien eres tan viejo que ya ni sientes
o tan viejo que ya estás muerto

y ahí está ella junto a la barandilla
con aspecto magnifico
bronceada con un color de auténtico oro,
los peces nadando en la piscina más grande
del mundo, y hasta te sonríe
mientras bajas a por más botellas y botas
y te dedicas a limpiar los percebes que el amo ha dejado;
pero, ¡ah, cerda! –él me dijo todo lo que tú hiciste
como suelen hacer los hombres- lo cual es otra forma de decir
que tú y yo no estamos viviendo bien,
o lo suficiente.

Charles Bukowski

( Edic. de J.M. Moreno Carrascal)

*