dios

El ocaso del siglo

NUESTRO SIGLO XX IBA A SER MEJOR QUE LOS PASADOS.
Ya no podrá demostrarlo,
tiene los años contados,
titubeante el paso,
fatigada la respiración.

Ya han sucedido demasiadas cosas
que no debían haber pasado
y lo que tenía que pasar
no ha pasado.

Teníamos que estar, entre otras cosas,
ante la primavera y la felicidad.

El miedo tenía que dejar las montañas y los valles.
La verdad, antes que la mentira,
tenía que llegar a la meta.

Ciertas desgracias no iban
a suceder más:
por ejemplo, la guerra
y el hambre, y tantas otras.

Se iba a valorar
la indefensión de los indefensos,
la confianza y ese tipo de cosas.
Quien quisiera alegrarse del mundo
se encuentra ahora
ante una misión imposible.

La estupidez no es graciosa.
La sabiduría no es alegre.

La esperanza
ya no es, por desgracia, esa muchacha joven,
etcétera.

Dios iba al fin a creer en un hombre
bueno y fuerte,
pero el bueno y el fuerte
siguen siendo dos hombres diferentes.

Cómo vivir, me preguntó en una carta alguien
a quien yo tenía la intención de preguntarle
lo mismo.

Una vez más y como siempre,
como se ve más arriba
no hay preguntas más urgentes
que las preguntas ingenuas.

Wislawa Szymborska

Del libro, Gente en el puente (1986)
Traducción, Abel A. Murcia

*

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Ausencia de Dios

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que Dios se muere, se resbala,
que Dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

Mario Benedetti

A la Puta que se llevó mis Poemas

Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡Por dios!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente
lo sacan de los dormidos y borrachos pantalones enfermos en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de cincuenta,
pero mis poemas no.

No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros;
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
“veo que he creado muchos poetas
pero no tanta poesía”.

Charles Bukowski

Del Libro: IT CATCHES MY HEART IN ITS HAND
Traducción, Roberto Castillo Udiarte

Poema en su idioma original

TO THE WHORE WHO TOOK MY POEMS

some say we should keep personal remorse from the poem,
stay abstract, and there is some reason in this,
but jezus;
twelve poems gone and i dont´t keep carbons and you have my
paintings too, my best ones; it´s stifling:
are you trying to crush me out like the rest of them?
why didn´t you take my money? they usually do
from the sleeping drunken pantssick in the corner.
nex time take my left arm or a fifty
but not my poems:
i´m not Shakespeare
but sometime simply
there won´t be any more, abstract or otherside;
there´ll always be money and whores and drunkards
down to the last bomb,
but as God said,
crossing his legs,
I see where I have made plenty of poets
but not so very much
poetry.

Charles Bukowski

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