días

CIERTA GENTE

CIERTA GENTE HUYENDO DE CIERTA GENTE.
En cierto país bajo el sol
y bajo ciertas nubes.

Dejan tras de sí su cierto todo,
campos sembrados, ciertas gallinas, perros,
espejos en los que justamente se contempla el fuego.

Llevan en la espalda cántaros y hatillos,
cuando más vacíos, cada día más pesados.

Tiene lugar calladamente el detenerse de alguien,
y en el tumulto, el arrancarle el pan alguien a alguien
o el sacudir al niño muerto de alguien.

Continuamente ante ellos un cierto no hacia allá,
un no es éste el puente que nos falta
sobre un río extrañamente rosa.
Alrededor ciertos disparos, más lejos o más cerca,
y en lo alto un avión que, un poco, se balancea.

No estaría mal una cierta invisibilidad,
una cierta parda pedregosidad,
y aún mejor un cierto no-haber-sido
por un tiempo corto o hasta largo.
Algo ocurrirá todavía, pero dónde y qué.
Alguien les saldrá al paso, pero cuándo, quién,
de cuántas formas y con qué intenciones.
Si es que puede elegir,
quizás no quiera ser un enemigo
y los deje con una cierta vida.

Wislawa Szymborska

De “Otros poemas”
Traducción, Gerardo Beltrán

*

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Devuélvanle la Macbook a mi hermana

Escribo este poema para que su Macbook aparezca.
Se la robó un craquero de diecisiete años
que agarraron hace una semana y que jura que vendió la laptop.
Mi hermana le dio seguimiento al juicio
y la mamá del muchacho -con lágrimas en los ojos-
le pidió que lo perdonara.

Espere un momento, doña.
Primero devuélvanos la Macbook, y luego hablamos.
Lo que me hace acordar de cuando tenía quince o catorce años
que un tipo me dio un empujón y me arrebató
una gorra Lagarto que había comprado.
Lo perseguí pero no logré alcanzarlo
y aunque los días pasaron yo no dejaba
de pensar en mi gorra, hasta que lo vi en un colmado,
me le acerqué y lo golpeé duro
en la cabeza y se la arrebaté,
pero al rato me di cuenta de que no era la mía,
ni que el tipo era el tipo.

Sé que no estamos en Portland
y que la poesía no le va a devolver
la Macbook a mi hermana.
Es más probable que la arqueóloga dominicana
encuentre a Cleopatra en Alejandría
que mi hermana su laptop.
Pero escribo este poema para que su Macbook aparezca.
Escribo y las palabras salen de mis dedos
como los rayos que disparan los súper héroes.
Devuélvanle la Macbook a más tardar mañana.
Sorry hermana, es todo lo que pude hacer.

Frank Báez

Lo normal

Las cosas empezaron bien, nos vimos unos días. Cine, mantas, risas, cervezas, maquillando el pasado para parecer más de lo que somos… vamos, lo normal. Así unos días hasta que uno de los dos pidió algo más. Ese fue el punto de ruptura para que el terreno que pisábamos comenzara a desnivelarse. Vinieron entonces los pretextos, los regates, los mensajes a deshora, las llamadas distanciadas en el tiempo… vamos, lo normal. Se empezó a cumplir esa extraña teoría de que el amor son vasos comunicantes donde uno quiere y otro se deja querer. Al final, con el corazón sin presupuesto, tú te cansaste de perseguir, de no encontrar las llaves que abrían las puertas de mi alma y una buena tarde, después de unas semanas dándote excusas para no verte, me enteré de que volabas en otro colchón, con otro que no era yo, y yo, que tantas veces te esquivé, comencé a quererte. Vamos, lo normal.

Marwan

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