después

Fin y principio

DESPUÉS DE CADA GUERRA
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.
A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

Wislawa Szymborska

Del libro, Fin y principio (1993)
Traducción de Abel A. Murcia

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Muestra a la Hermosura el evidente riesgo de despreciada después de poseída

*Glosa

     Rosa que al prado, encarnada,
     te ostentas presuntuosa
     de grana y carmín bañada:
     campa lozana y gustosa;
     pero no, que siendo hermosa
     también serás desdichada.

¿Ves, de tu candor, que apura
al Alba el primer albor?
Pues tanto el riesgo es mayor
cuanto es mayor la hermosura.
No vivas de ella segura:
que si consientes, errada,
que te corte mano osada
por gozar beldad y olor,
en perdiéndose el color
también serás desdichada.
¿Ves a aquél que más indicia
de seguro en su fineza?
Pues no estima la belleza
más de en cuanto la codicia.
Huye la astuta caricia;
que si, necia y confiada,
te aseguras en lo amada,
te hallarás después corrida;
que, en llegando a poseída,
también serás desdichada.
A ninguno tu beldad
entregues, que es sinrazón
que sirva tu perfección
de triunfo a su vanidad.
Goza la celebridad
común, sin verte empleada
en quien, después de lograda,
no te acierte a venerar;
que, en siendo particular,
también serás desdichada.

Sor Juana Inés de la Cruz

*La glosa es una forma poética en que un poema comenta o desarrolla otro poema, usando líneas sucesivas del poema original como línea final de cada estrofa del poema nuevo.

**

Si acaso

PODIA OCURRIR.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió antes. Después.
Más cerca, más lejos,
Ocurrido; no a ti.

Te salvaste porque fuiste el primero.
Te salvaste porque fuiste el último.
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía, porque había sombra.
Porque hacía sol.

Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Que hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad.

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía
entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha
cuán rápido me late tu corazón.

Wislawa Szymborska

Del libro, Si acaso (1972)
Traducción, Abel A. Murcía

*