citas

Qué diera yo por saber
qué hago aquí
sobre este raído sofá masturbándome,
con un amante ausente
que me pega –y que amo.
En la calle es lo mismo.
Me duelen los hombres que me dicen
alguna palabra creyendo que es obscena,
son como pájaros heridos que se estrellan
en una ventana sin cristal.
Soy mujer fuera de época.
Justo cuando deseaba ser locamente amada
por un estibador, o revolcarme con un asesino
sobre un costal de papas, decido guardar mi sexo,
mis pechos, mis cabellos, en un cuarto a medialuna,
y salir con la pura alma a corretear gorriones.

Silvia Tomasa Rivera

*

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El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges