cama

Reencontrarse en la cama

Como llegar a la casa
al final de un día despiadado
y sumergirse en ese sillón
que ya es cuerpo de mi cuerpo,
entre los olores conocidos
y nuestros libros: así
después de años, tú y yo.
Las caricias de siempre
y las respuestas tan repetidas.
Decimos los mismos murmullos
y nos movemos plácidos
casi aún con placer:
el amor, parásito del deseo.
Costumbre de los dos
hecha a pulso de encuentros
en esta tibia cama,
donde yacen los sueños
las lágrimas y todas las mentiras
de nuestra larga historia.

María Mercedes Carranza

De Los placeres verdaderos/Poemas póstumos

*

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Oda al amor

Una tarde que ya nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos antiguas.
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper los retratos,
barrerlo todo y seguir viviendo.

María Mercedes Carranza

Del libro Hola, soledad

*

la texana

es de Texas y pesa
47 kilos
y se pone frente al
espejo a peinar océanos
de pelo rojizo
que le cae por toda
la espalda hasta el culo.
el pelo es mágico y lanza
destellos mientras yo tumbado en la cama
miro como se
peina. parece salida
de una película pero está
de hecho aquí. hacemos el amor
al menos una vez al día y
puede hacerme reír
cuando le dé la
gana. las mujeres tejanas son siempre
saludables, y aparte de eso me ha
limpiado la nevera, el fregadero,
el cuarto de baño, y cocina y
me alimenta con comida sana
y friega los platos
también.
-Hank-, me dijo
con una lata de zumo de toronja
en la mano, -éste es el mejor de
todos-.
pone: zumo tejano de
toronja ROSA sin azúcar.

se parece a Catherine Hepburn
cuando estaba
en el instituto, y yo contemplo esos
47 kilos
peinando un metro y pico
de pelo rojizo
delante del espejo
y la siento dentro de mis
muñecas y en las cuencas de mis ojos,
y los dedos y piernas y barriga
míos la sienten y
el otro órgano también,
y los Ángeles se derrumba toda
y llora de gozo,
las paredes de las casas de citas tiemblan-
el océano irrumpe y ella se vuelve
hacia mí y dice -maldito pelo!-
y yo digo
-sí-.

Charles Bukowski
Del libro, el amor es un perro del infierno/Poemas 1974-1977
Traducción de Ciro Arbós

*