café

Me he vuelto a acordar de ti

Hoy me he despertado a las nueve he desayunado café, zumo, tostadas y me he vuelto a acordar de ti.

Luego bajé al perro a la calle, limpié su mierda y me sonreí pensando que le cuido mucho más que a mí. Pasé por la esquina donde solía dejarte por las mañanas, tú al metro, yo a la academia y me he vuelto a acordar de ti.

He mirado mi reflejo en los escaparates, joder, qué ojeras más feas, pensé en que si aún había alguna posibilidad con esta cara dejaría de haberla y he vuelto a pensar ti.

Como se me caía la casa encima volví a bajar al perro un rato después, caminé con él hacia el parque y me encontré allí con una chica que también paseaba a su perro. Y no me acorde de ti  sino que intente pedirle su número para intentar follármela. Cuando me dijo que de teléfono nada me he vuelto a acordar de ti, del modo en que me decías que me faltaba sutileza, del modo en que trato de borrarte y me volví aún más solo entonces.

Hoy me he acordado unas cincuenta veces de ti, en la ducha, en los libros, en la llave del gas, en el cortaúñas, en las vueltas de la lavadora, en las canciones de la radio, en el portal al irme y al volver y en algunas ocasiones más que no recuerdo.

Como ves no vas a librarte de mí tan fácilmente. Me insistes en que te olvide y lo llevas claro. Si de verdad quieres que deje de esperarte solo tienes que hacer una cosa: decirme que volvamos a intentarlo. Solo así tendré un miedo más grande aún al miedo que me da que te hayas ido: miedo a que te quedes.

Marwan

Elogio de mi hermana

MI HERMANA NO ESCRIBE VERSOS
y dudo que empiece de repente a escribir versos.
Lo sacó de mi madre, que no escribía versos,
y de mi padre, que tampoco escribía versos.
Bajo el techo de mi hermana me siento segura:
el marido de mi hermana por nada en el mundo escribiría versos.
Y aunque esto suene a obra de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se dedica a escribir versos.

En los cajones de mi hermana no hay viejos versos,
ni recién escritos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a comer
sé que no es con la intención de leerme sus versos.
Sus sopas son exquisitas sin premeditación
y el café no se derrama sobre sus manuscritos.

En muchas familias nadie escribe versos.
Pero si lo hacen, es raro que sea sólo una persona.
A veces la poesía fluye en cascadas de generaciones,
lo que crea peligrosos remolinos en sus mutuos sentimientos.

Mi hermana cultiva una buena prosa hablada,
y toda su escritura son postales de sus viajes
con textos que prometen lo mismo cada año:
que cuando vuelva,
me contará todo,
todo,
todo.

Wislawa Szymborska

Del libro, “El gran múmero” (1976)
Traducción de Gerardo Beltrán

Carta II

Estás lejos y al sur
allí no son las cuatro.
Recostado en tu silla
apoyado en la mesa del café
de tu cuarto
tirado en una cama
la tuya o la de alguien
que quisiera borrar
-estoy pensando en ti no en quienes buscan
a tu lado lo mismo que yo quiero-.
Estoy pensando en ti ya hace una hora
tal vez media
no sé.
Cuando la luz se acabe
sabré que son las nueve
estiraré la colcha
me pondré el traje negro
y me pasaré el peine.
Iré a cenar
es claro.
Pero en algún momento
me volveré a este cuarto
me tiraré en la cama
y entonces tu recuerdo
qué digo
mi deseo de verte
que me mires
tu presencia de hombre que me falta en la vida
se pondrán
como ahora te pones en la tarde
que ya es la noche
a ser
la sola única cosa
que me importa en el mundo.

Idea Vilariño
(1954)

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