bolero

Mi último ruego

Ódiame por piedad, yo te lo pido…
¡Ódiame sin medida ni clemencia!
Odio quiero yo más que indiferencia
El rencor hiere menos que el olvido.

Yo quedaré, si me odias, convencido,
de que me amaste ayer con insistencia,
pues estoy cierto de que en la existencia
tan solo se odia lo que se ha querido.

En pago de esta saña desmedida
te daré el alma i esta misma vida
que tu desdén, a pausas, me arrebata…

¡Te daré todo lo que tú apetezcas!
¿Qué más quieres de mí? Ya ves, ingrata
¡te ofrezco el alma, porque me aborrezcas!

Federico Barreto

*

Anuncios

Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

Julio Cortázar

*