antología

Salmodia*, sin gracia ni ritmo

Sé muchas cosas alrededor
de mí. Sé que yo no me visto
de crepúsculos para dormir. Añoro
esas viejas andanzas de tanto
vate* insigne*. Más sin embargo
sólo me pongo la piyama
y un par de medias en los pies.
Tampoco veo cosas misteriosas,
ni las intuyo, ni me importan.
Me basta con que el cielo siga
todos los días, sin más perendengues,
y que tus caricias sean eso
y no vehículos para llegar
a las esferas celestiales. Juro
que Dios, Libertad y otros no son más
que la estupidez, diaria de tener
que vivir cansada y de no llegar
a conocerlos nunca, que son palabras
con mayúscula y objeto
de gente sin oficio. Y cómo no,
reconozco que me gusta el aguardiente
y no los néctares sagrados.
Después de todo,
malvivo mi vida, como usted.

María Mercedes Carranza

Del libro, VAINAS Y OTROS POEMAS
1968-1972

*Salmodia: música con que se acompañan los salmos.
*Vate: poeta, adivino.
*Insigne: celebre, famoso.

*

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Cuando escribo sentada en el sofá

                                A la memoria de mi padre, quien
                               me enseñó las primeras palabras
                               y también las últimas.

 

(Arte poética)

 

Igual que la imagen de mi cara en el espejo
me recuerda cómo me ve la luz,
en mis palabras busco oír el sonido
de las aguas estancadas, turbias
de raíces y fango, que llevo dentro.

No eso, sino quizás un recuerdo:
¿volver a estar en uno de aquellos días
en los que todo brillaba, las frutas en el frutero,
las tardes de domingo y todavía el sol?
El golpe en la escalera de los pasos
que llegaban hasta mi cama en la pieza oscura
como disco rayado quiero oír en mis palabras.
O tal vez no sea eso tampoco:
solo el ruido de nuestros dos cuerpos
girando a tientas para sobrevivir apenas
el instante.

Yo escribo sentada en el sofá
de una casa que ya no existe, veo
por la ventana un paisaje destruido también;
converso con voces
que tienen ahora su boca bajo tierra
y lo hago en compañía
de alguien que se fue para siempre.

Escribo en la oscuridad,
entre cosas sin forma, como el humo que no vuelve,
como el deseo que comienza apenas,
como un objeto que cae: visiones de vacío.
Palabras que no tienen destino
y que es muy probable que nadie lea
igual que una carta devuelta. Así escribo.

María Mercedes  Carranza

Del libro Hola, soledad

*

la texana

es de Texas y pesa
47 kilos
y se pone frente al
espejo a peinar océanos
de pelo rojizo
que le cae por toda
la espalda hasta el culo.
el pelo es mágico y lanza
destellos mientras yo tumbado en la cama
miro como se
peina. parece salida
de una película pero está
de hecho aquí. hacemos el amor
al menos una vez al día y
puede hacerme reír
cuando le dé la
gana. las mujeres tejanas son siempre
saludables, y aparte de eso me ha
limpiado la nevera, el fregadero,
el cuarto de baño, y cocina y
me alimenta con comida sana
y friega los platos
también.
-Hank-, me dijo
con una lata de zumo de toronja
en la mano, -éste es el mejor de
todos-.
pone: zumo tejano de
toronja ROSA sin azúcar.

se parece a Catherine Hepburn
cuando estaba
en el instituto, y yo contemplo esos
47 kilos
peinando un metro y pico
de pelo rojizo
delante del espejo
y la siento dentro de mis
muñecas y en las cuencas de mis ojos,
y los dedos y piernas y barriga
míos la sienten y
el otro órgano también,
y los Ángeles se derrumba toda
y llora de gozo,
las paredes de las casas de citas tiemblan-
el océano irrumpe y ella se vuelve
hacia mí y dice -maldito pelo!-
y yo digo
-sí-.

Charles Bukowski
Del libro, el amor es un perro del infierno/Poemas 1974-1977
Traducción de Ciro Arbós

*