Kennet Koch

Permanente

Un día los Nombres estaban apiñados en la calle.
Un Adjetivo pasó a su lado con su oscura belleza.
Los Nombres quedaron impresionados, conmovidos, transfigurados.
Al día siguiente un Verbo llegó en coche y creó la Frase.

Cada Frase dice una cosa, por ejemplo: “Aunque era un oscuro y lluvioso día cuando el Adjetivo pasó a mi lado, recordaré la dulce y pura expresión de su rostro hasta el día mismo en que perezca y deje esta verde tierra eficiente”.
O: “Andrés, ¿harías el favor de cerrar la ventana?”.
O, por ejemplo: “Gracias, el tiesto rosa del alféizar ha cambiado de color hace poco y ahora es amarillo pálido debido al calor de la fábrica de calderas que está cerca de aquí”.

En primavera las Frases y los Nombres estaban tendidos en silencio sobre la hierba.
Una Conjunción iba de un lado a otro gritando a solas “¡Y! ¡Pero!”,
pero el Adjetivo no aparecía.

Como el adjetivo se pierde en la frase
así me pierdo yo en tus ojos, oídos, nariz y garganta…
me has hechizado con un solo beso
que solo podrá deshacerse
con la destrucción del lenguaje.

Kenneth Koch