AL CONTEMPLAR UN VIEJO CUADRO SOBRE LA VIEJA GUERRA CIVIL CON MI AMOR

el cañonero está muerto;
y toda la tropa;

el presumido tamborilero,
más mudo que las tumbas,
yace en una red roja;

y bajo las hojas los insectos mueven sus antenas
decidiendo qué dirección tomar,
bajo el fresco paraguas de la descomposición;

el viento riela como fina agua
y hurga bajo las ropas,
cribando y apesadumbrado;

…ropa cargada con pesados huesos
en una somnolencia de mediodía,
como si se tratara de hombres que habiendo sido descendidos por escaleras de mano ahora __yacieran descansadamente;

sin embargo, hace una hora
la sombra del árbol y la sombra del hombre
delineaban sus perfiles al sol-

y ahora, ni un solo hombre entre ellos
sabe explicar la razón
que les llevo a la nada;

y, sobre todo, pienso en una mujer, en algún sitio lejano
que ordena jarras importantes en algún estante de segunda fila
mientras entona una seca y soleada melodía.

Charles Bukowski

Del libro, Madrigales de la pensión
Traducción de José María Moreno Carrascal

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