Memorias fantasmas

A Jimmy Luna

Los poemas todavía contienen
imágenes a colores, pero las estrofas
–películas cortas en cámara lenta– cuentan
historias con actores desconocidos.
Ya no siento esa compulsión de escribir poemas;
prefiero releer a Szymborska,
Cavafis, Bishop, Góngora,
Quevedo, Emily Dickinson.

Hoy los poemas que no plasmo
en la página me importan tanto,
–no ¡más!– que mis torpes
y repetitivas palabras, y la melancolía
permanente de mis notas.

También canjearía todos mis versos
por ese beso cuando tu lengua
me arrancó hasta el alma
y, por un instante infinito,
nos entregamos todo.

Hoy nada es más sagrado
que ese instante cuando dos seres
se reconocen, sin defensas, y heredan
el fantasma de la memoria.

Jaime Manrique Ardilla

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