A Guatemala

Estabas en tu casa
eras una muchacha
moderna joven pura
arreglándote el pelo.
Eras para nosotros
los sudamericanos
vegetantes y muertos
la hermana que se lanza a la vida
la valiente
la de nuevo destino.
Y viéndote reír
las otras
las hermanas marchitas y sin sueños
se miraban en ti
cobraban fuerzas
y volvían a muertos ideales.
Pero no podía ser
y todos los sabían.
Te siguieron de noche
te empujaron a un viejo
callejón sin salida
te golpearon la boca
te ataron y encerraron
qué digo
no te ataron
te tienen de sirvienta
sí señor sí señor
te pagan bien es claro
y a lavar pisos y a poner la mesa
para que coman otros
y a lustrar los zapatos
y a lustrar los zapatos
como si
siempre en la vida hubieras hecho eso
como si
nunca hubieras tenido otro destino
como si
no supieran que fuiste una paloma.
Y las pobres hermanas
marchitas y sin sueños
se dicen qué locura eran locuras
eran locuras sí. Nuestro destino
es decir sí señor
lavar los latos
sí señor sí señor
poner la mesa
para que coman otros
sí señor sí señor
zurcir las medias y lavar los platos
sí señor sí señor
sí señor sí señor
y lustrar los zapatos
y lustrar los zapatos

Idea Vilariño
(Estocolmo, 1954)

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