Mujer liberada y hombre liberado

fíjate.
ésa por la que pensaste
en suicidarte
la viste el otro día
bajando del coche
en el aparcamiento de Safeway.
llevaba un vestido verde
raído y botas viejas
sucias
y la cara reseca por la vida.
ella te vio
así que te acercaste
y hablaste y luego
escuchaste.
el pelo no tenía brillo,
los ojos y su conversación se veían
apagados.
¿dónde estaba?
¿dónde había acabado?
¿y tú ibas a suicidarte por
ella?

la conversación terminó
ella entró en el supermercado
y tú miraste su automóvil
y hasta esa cosa
que solía llegar y pararse
delante de tu puerta
con tanto brío y espíritu
aventurero
ahora parecía
carne de
desguace.

decides no entrar en
Safeway,
irte 6 manzanas más al
este a hacer la compra
en Ralphs.

montado en el coche
te alegras bastante de no haberte
suicidado;
todo es delicioso y
el aire muy puro.
con las manos en el volante,
sonríes al mirar si viene alguien
por el retrovisor.

amigo mío, piensas,
te has salvado
para otra persona, pero
¿quién?

una esbelta criatura pasa por delante
con minifalda y sandalias
enseñando unas piernas maravillosas,
viene a hacer la compra en Safeway
también.

apagas el motor y
vas tras ella.

Charles Bukowski

*

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