Recuerdos

Estábamos charlando
y callamos de repetente.
Había aparecido en la terraza una muchacha
!qué belleza!
demasiado bella
como para nuestra tranquila estancia allí.

Barbara miró apresuradamente a su marido,
Cristina puso la mano instintivamente
sobre la mano de Zbyzek.
Yo pensé: te llamó,
por ahora -te diré- no vengas,
acaban de anunciar varios días de lluvía.

Sólo Agniszka, viuda,
saludó a la bella con una sonrisa.

Wislawa Szymborska

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