Me defiendo

Antes de devorarle su entraña pensativa.
Antes de ofenderlo de gesto y palabra.
Antes de derribarlo.
Valorad al loco.
Su indiscutible propensión a la poesía.
Su árbol que le crece por la boca
con raíces enredadas en el cielo.

Él nos representa ante el mundo
con su sensibilidad dolorosa como un parto.

Raúl Gómez Jattin

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