Un terrorista: Él observa

LA BOMBA EXPLOTARÁ EN EL BAR A LAS TRECE VEINTE.
Ahora apenas son las trece y dieciséis.
Algunos todavía tendrán tiempo de salir.
Otros de entrar.

El terrorista ya se ha situado al otro lado de la calle.
Esta distancia lo protege de cualquier mal
y se ve como en el cine:

Una mujer con una cazadora amarilla: ella entra.
Un hombre de anteojos oscuros: él sale.
Unos chicos con vaqueros: ellos Hablan.
Trece diecisiete y cuatro segundos.
EL más bajo tiene suerte y sube a una moto,
el más alto entra.

Trece diecisiete y cuarenta segundos.
Una niña: ella camina con una cinta verde en pelo.
Sólo que de repente ese autobús la tapa.

Trece dieciocho.
Ya no está la niña.
Habrá sido tan tonta como para entrar, o no,
eso ya se verá cuando los vayan sacando.

Trece  diecinueve.
Y ahora como que no entra nadie.
En vez de entrar, aún hay un gordo calvo que sale.
Pero parece que busca algo en sus bolsillos y
a las trece y veinte menos diez segundos
vuelve a buscar sus miserables guantes.

Son las trece veinte.
Qué lento pasa el tiempo.
Parece que ya.
Todavía no.
Si, ahora.
Una bomba: la bomba explota.

Wislawa Szymborska

Del libro, “El gran número” (1976)
Traducción, Abel A. Murcia

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